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Grave diagnóstico sobre el tránsito en Argentina: denuncian falta de controles, cifras manipuladas y desidia política

Fabián Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano, advirtió sobre la falta de controles, la manipulación de cifras, rutas en mal estado y un sistema de tránsito fragmentado que impide soluciones reales.

Por Redacción Inforama

Fabián Pons, trazó un preocupante panorama sobre la seguridad vial en Argentina, a la que definió como una “anarquía vial generalizada”. Además, señaló que el país atraviesa una profunda crisis marcada por la ausencia de controles efectivos, estadísticas poco confiables y una alarmante desidia política. “Tenemos leyes, pero desaparecieron o se minimizaron las autoridades de control”, aseguró, y sostuvo que quienes están a cargo “no muestran una gestión capaz de revertir esta realidad”.

Pons también puso en duda la veracidad de los datos oficiales que hablan de una baja en la cantidad de muertes por siniestros viales. “No se puede dar crédito a esa estadística. Si realmente bajamos más de un 18% en dos años, seríamos un ejemplo mundial. O las cifras no son ciertas”, expresó. Explicó que los datos son aportados por las provincias y las policías locales, sin control externo, lo que permite manipulaciones para ocultar ineficiencias. Según el especialista, “en muchos casos hay más fallecidos relevados por la prensa que por los informes oficiales”.

La situación en Catamarca

Pons mencionó como ejemplo la circulación en contramano en calles cortadas sin presencia de personal de tránsito. “Si hay una obra, lo lógico es que el municipio disponga agentes para ordenar el tránsito, pero eso rara vez ocurre”, advirtió. También criticó la falta de control de cargas en rutas y el deterioro de caminos, aunque aclaró que en el 92% de los siniestros el factor humano es la causa principal, no la infraestructura.

Finalmente, Pons apuntó contra el sistema federal de tránsito argentino, que permite que cada municipio tenga sus propias normas. “El falso federalismo complica todo. Necesitamos un sistema unificado, con profesionales formados, no punteros políticos a cargo del tránsito”, sentenció. Para él, el problema es estructural y cultural, y solo se resolverá con una planificación seria, inversión en educación vial, controles estrictos y compromiso político y social real. “Si no nos tomamos el tema en serio, será imposible cambiar esta realidad que ya lleva más de tres décadas”, concluyó.