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Jardines con menos alumnos por la caída de nacimientos: especialistas alertan sobre el impacto a futuro

Leticia Mirás, especialista en estadísticas e indicadores educativos, advierte que la caída en la cantidad de nacimientos ya impacta en los jardines de infantes y que, con planificación, podría usarse para universalizar la sala de 3 y mejorar la cobertura sin pérdida de calidad ni docentes.

La caída de la natalidad en Argentina, que ya alcanza un 40% en la última década, comenzó a reflejarse en la matrícula de jardines de infantes. Para Leticia Mirás, codirectora de la Especialización en Estadísticas e Indicadores Educativos (UNTREF y UNIPE), este fenómeno no debe traducirse en recortes presupuestarios, sino en una oportunidad estratégica para expandir derechos. “Hay potencialidades si se planifica bien. Se podría, por ejemplo, avanzar en la universalización de la sala de 3 sin inversiones adicionales”, explicó.

La especialista advirtió que el descenso en la cantidad de nacimientos podría derivar en una reorganización del sistema educativo inicial, pero no en despidos ni cierres. “Utilizarías el mismo plantel docente, tal vez menos salas, pero con el mismo presupuesto y mejor estructura”, señaló. Para eso, propone aplicar criterios de microplanificación local, articulados con provincias y municipios, que permitan redistribuir recursos sin perjudicar la calidad educativa.

Mirás destacó que experiencias previas muestran que la obligatoriedad en la educación inicial funciona. “La sala de 4 es obligatoria hace más de diez años y tiene una cobertura casi total en todo el país”, remarcó. Según su visión, universalizar la sala de 3 es el siguiente paso para mejorar los niveles de aprendizaje desde edades tempranas, sobre todo entre los sectores más vulnerables, que dependen más directamente del sistema público.

Sin embargo, también alertó sobre el debilitamiento institucional. “Las áreas nacionales que ayudaban a planificar están siendo desfinanciadas”, sostuvo. Y advirtió: “Si no se trabaja desde el Estado, esta baja demográfica puede convertirse en una forma gradual de desfinanciar la educación inicial”. Para Mirás, la clave está en transformar el impacto de la natalidad en una política educativa equitativa y de largo plazo.